Río de Janeiro. Heidy Juárez cumplió su palabra. No importó que la fiebre la atormentara con 39 grados de temperatura, su imagen en los tres combates la mantuvo altiva, buscando cómo resarcirse de aquel momento nebuloso cuando en Santo Domingo, República Dominicana, fue derrotada y regresó a casa sin nada.
Pero el pabellón cuatro de las instalaciones de Río Centro fue testigo mudo de una tarde memorable para la Juárez, quien pudo celebrar una medalla de plata. La segunda para Guatemala después de la de Federico Rosal, el sábado.
La chapina pasó bye la primera ronda, luego ganó dos combates: ante la paraguaya Dahiana Morel y la venezolana Nohemar Leal.
Manejó muy bien los dos combates y le dieron el derecho de ir por el oro, así como en Winnipeg 1999.
Pero aquella vez estaba entera, hace 48 horas que el aire acondicionado del avión y de la Villa Panamericana, había hecho estragos y los antibióticos estuvieron minando sus fuerzas.
La final
El combate decisivo llegó. La guatemalteca salió tranquila, analizando cada uno de los movimientos de la canadiense y ninguna de las dos daba espacio, lo que se convirtió en una pelea cerrada y finalizaron empatadas con dos puntos en el segundo asalto.
En el último todo cambió, Heidy salió más agresiva, se dejó llevar por sus impulsos y atacó a Sergerie, lo que le dio ventaja a la rival quien aprovechó para ganar por 8-2.
Siempre Heidy
Éste fue el tercer ciclo olímpico para la taekwondista nacional, quien ha demostrado desde que se comenzó en 1997 en ese deporte, que es, sin duda, la mejor atleta guatemalteca de todos los tiempos.
Ayer, la mejor atleta guatemalteca en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, demostró que está de vuelta, mucho más segura y que regresar a la categoría de -67 kilogramos le ayudó para volver a subir al podio, un lugar que está hecho a su medida y que aunque no ganó el oro que tanto deseaba, la plata la consolida como la mejor, al ser la única mujer guatemalteca en haber ganado un oro y una plata.
Heidy Juárez: “Enfrenté a una gran rival, estoy triste porque quería el oro, pero esta medalla de plata es la justa por lo que entrené y me siento tranquila”, confesó.
“Me enfrenté a una gran rival, quien también ha trabajado para ganar y por eso consiguió el oro”, indicó Juárez, quien dijo que el combate finalizó 2-8, porque ella arriesgó mucho y eso le dio ventaja a su rival, quien no desaprovechó para ser la campeona.
“Lo táctico durante el combate estuvo bien, tal vez me afectó un poco lo físico, pero fue por la falta de entrenamiento constante por la gripe”, indicó.
Al final, un abrazo con su entrenador Ángel Alonso selló una tarde llena de emociones y sentimientos encontrados
Era una promesa
“Cuando fui derrotada en República Dominicana, supe que debía de haber una revancha; las lesiones, y ahora que me encaminaba a Brasil, estuve dos días con fiebres muy altas y, pese a eso, sentí que podía darle a mi familia una medalla, gracias a Dios la gané”, aseguró Juárez.
Desde el principio las ganas de colgarse una medalla estaban fijas en la mente de Heidy, y sabiendo que Guatemala necesita de más para ser la primera en Centroamérica, como en otras justas, la artemarcialista no dudó en buscarla.
“Sabiendo que Guatemala sólo ha ganado una medalla, mi mentalidad fue obtenerla, y es la segunda, la cual me da mucho orgullo haberla obtenido. Va dedicada a mi familia que sabe cómo apoyarme cuando los momentos difíciles llegan”, indicó Juárez.
(Siglo XXI / Prensa Libre)