Salió con el traje empapado, adolorido, pero con una sonrisa indescriptible. Federico Rosal estaba satisfecho, en sus primeros Panamericanos consiguió la medalla de bronce para Guatemala. Una presea por la que sufrió durante tres combates.
El medallista pasó por muchos obstáculos para poder estar en Río de Janeiro; hace un año tuvo una lesión en la rodilla derecha que lo dejó fuera de competencia y no pudo participar en los Centroamericanos y del Caribe, pero ayer –como él mismo dijo– encontró su recompensa.
El primer paso de Federico fue ganarle al panameño Mickael Bernal, a quien venció por 2-1 y accedió a cuartos de final, para enfrentarse al venezolano Mario Leal.
Fue un combate muy táctico y aunque el guatemalteco siempre estuvo abajo en el marcador, el último parcial fue la clave.
Apenas faltaban 15 segundos para que terminara la pelea; empataban 3-3 y el tiempo se consumía. Federico aprovechó un descuido de Leal para marcar el punto de la medalla. “Fue un combate impresionante, intenso, como todos. La clave para el punto de la victoria fue mantenerme concentrado y aprovechar un descuido del rival, sin pensar en qué pasaría después”, comentó el seleccionado.
Duro escollo
La tercera prueba llegó, era la más difícil, debía medirse ante el brasileño Marcio Ferreira, suficiente motivo para que Pabellón 4 del Complejo Deportivo Ríocentro se llenara de seguidores. Los graderíos se pintaron de amarillo y verde; los silbatos empezaron a sonar y al grito de “Marcio, Marcio (…)”, la presión creció.
Pero eso no intimidó a Federico, él está acostumbrado a las presiones, tanto así que cuenta que no escuchaba a la gente, sólo observaba el peto azul del rival para pegarle. Los primeros dos rounds fueron parejos, pero en el tercero el local ganó el combate por 5-1.
Federico salió exhausto, pero muy contento; caminó con tranquilidad hacia los vestidores, la presión ya había pasado y minutos más tarde la medalla de bronce estaría en su pecho. “Después de todo lo que he pasado, esto es una bendición”, aseguró.
El seleccionado de 20 años consiguió la primera medalla panamericana para Guatemala, y ahora estará para apoyar a sus compañeros.
(Por Fernando López y Claudia Castro, enviados especiales)