Juan Antonio Ramos (Barcelona, 1976) y Brigitte Yagüe (Palma de Mallorca, 1981) se conocieron hace ocho años y medio en el CAR de San Cugat. "Yo tenía 17 años y Juan me ayudó mucho", apunta Brigitte. Desde entonces han permanecido siempre juntos. "Es curioso, pero hasta en los entrenamientos se buscan, lo que no suele ser normal en este deporte en el que lo habitual es que los chicos se entrenen con los chicos y las chicas con las chicas", señala Jesús Tortosa, director técnico de la Federación Española de Taekwondo.
"No es normal entrenarse con una chica, pero es que Brigitte tiene un nivel muy alto. No tiene la fuerza de un chico, pero esto lo compensa con otras cualidades», dice Ramos. "Yo no he notado diferencia al entrenarme con él porque desde que empecé a practicar el taekwondo mi entrenador me ha puesto con chicos en los entrenamientos. Eso ha hecho que me haya acostumbrado a recibir golpes fuertes, por lo que los que me daban después las chicas en los combates no me han dolido", replica Brigitte.
Soportan mejor la competición
Añade que «los dos tenemos características distintas de combate. Yo soy más táctica, de estudiar más al contrario, de medir mejor las distancias. Juan busca más la velocidad, meter más puntos, hace movimientos más rápidos y tira muchas patadas. Él intenta inculcarme un poco de su estilo y yo a él del mío. A los dos nos viene bien. Además, cuando nos han separado, como en la preparación de los Juegos de Atenas, nos ha ido peor".
"Estar juntos les influye para bien porque se soporta mejor la alta competición si estás con tu pareja. Ahora, por ejemplo, hemos estado veinte días en China en el Mundial, más once antes de preparación. Está claro que el que está lejos de su familia lo soporta peor", señala Tortosa. Claro, que Brigitte ve el lado negativo: "A veces cuesta seguir compitiendo cuando tu pareja ha perdido antes porque te da mucha pena".
La sensación de estar uno pendiente del otro se vio en el Mundial de Pekín. Primero fue Ramos quien ganó su medalla de oro. En medio de la celebración sólo tenía una preocupación en su pensamiento "Sólo espero que mi novia también gane. Sería un triunfo completo". Y Brigitte ganó y añadió otro título mundial al que ya consiguió en 2003 y la medalla de plata que logró en 2005 en Madrid.
Ahora, el objetivo es volver a Pekín, a los Juegos, para conseguir la medalla de oro olímpica, la que les falta. Y no va a ser fácil porque primero tienen que pasar el preolímpico de Manchester, en septiembre. "Ser campeón del mundo es muy bonito, disfrutas mucho del momento, pero al día siguiente no te sirve de nada porque tienes que intentar que te seleccionen, ir al preolímpico y clasificarte. Además, a los Juegos van la mitad de los que acuden a un Mundial", señala Ramos, quien comenzó en el taekwondo a los cuatro años, y hasta hoy.
"Aquí no puedes parar. Ahora tienen unos días de vacaciones y enseguida vuelta a empezar", apunta Jesús Tortosa, a quien no le ha causado Pekín una buena sensación a poco más de un año de los Juegos: "Prácticamente nadie habla inglés y los voluntarios están bastante verdes, porque a los problemas que surgen no les encuentran solución".
ABC (España)