Quizá se pueda decir que escribir sobre tu tierra y gentilicio en positivo, podría no ser tan objetivo. Pero cuando te sujetas a datos, anécdotas reales y hechos probables y comprobables, cualquier descalificativo a tus señalamientos quedan sin efecto alguno. Digo esto, porque me toca ir haciendo a mi como escritor del día a día, la historia del Taekwondo venezolano.
Pero que bonito que exista una página como esta donde el amor por este arte deporte, nos permita de conocer temas y sobre todo noticias que algunos quizá ni en mil años podrían conocer. Digo esto porque todos los involucrados en el movimiento del TKD mundial, saben que hay que estar viajando, conociendo, preguntando, para verdaderamente conocer mucho sobre el más allá del tkd, y por supuesto, no me refiero a los chismes, sino más bien en mi caso, a las vivencias deportivas, añoranzas y el ver en acción hazañas reales de nuestros competidores latinoamericanos.
Pero como sé que el tiempo no perdona, les contaré sobre dos temibles y espectaculares competidores vnezolanos que dieron el máximo en sudor al representar a la tierra de Bolívar por todo el mundo:
Arlindo Gouveia y Carlos Rivas
Arlindo: Huerfano por el destino incierto, que al final fue sabio.
Circunstancia absurda que le proporcionó aquél niño un padre adoptivo un Hung Ki Kim muy joven que aún sabiendo el compromiso que significaba tomarlo como más que un alumno le adoptó en su hogar, el cual compartía con sus padres, los amables Kim localizados en Puerto La Cruz. A los 14 ya Arlindo figuraba entre los mejores del país, y a los 17 años un combate magistral con el rápidisimo estadounidense Dan Sung Lee, le daba la plata en los Juegos Panamericanos de Indianapolis.
De allí, dominó a placer los juegos continentales de este deporte hasta conquistar los Centroamericanos en México. Allí despues de haber durado más de 3 días para hacer los 50 kilos, destronó en la final al bravo mejicano Torroella. No contento con eso, en el mundial de Corea 89, se encontró en cuartos de final con el para entonces campeón olímpico, Kwon Tae Ho, para muchos insuperable. En la arena de Seul, Arlindo logró hacer un combate que casi le da la victoria.
La nota de Reuters (agencia de noticias) llegó a Venezuela: "Robaron a Gouveia en el mundial". Luego fue los panamericanos del 90 en San Juan de Puerto Rico, otra vez en 50 kilos, el peso casi lo mata, pero la orden expresa de Kim, era 50, pues Carlos Rivas batia record en 54. En San Juan, la mesa estaba servida. Juan Moreno, el Steven López de la época para EEUU, plata olímpica y altísimo para la categoría, quedó con plata, una vez más Arlindo imponía su dominio vengándose del latino quien lo había derrotado en Lima Pero en el 88.
Un prometedor año 91, La Habana presenta los Juegos Panamericanos y un Gouveia sorprende al escribirse en 54 Kg.
Juan Moreno respira, y gana en 50 kg, pues su temible y pequeñito rival sube de peso. Arlindo una vez más acaba con las esperanzas del mejor allí inscrito, el Mejicano Ayala Yee, no sin antes dejar en el camino a 3 atletas de altísimo nivel.
Con esos resultados a cuestas se presentan los J.O de Barcelona 92, las expectativas rondaban a Carlos Rivas, el hombre que jamás había perdido en eventos panamericanos. Arlindo sin presión, pero entrenado en Corea por 2 mses. Acepta el reto, - claro andaba volando - Acribilló al frances sabiendo que en la semi final se encontraría a uno de los coreanos más rápidos que he visto de apellido Seo. La mirada de Arlindo enfocada a desesperar al asiático hizo mella, y empezando el combate un espectacular milo chaggi o pata frontal empujando sentó al coreano, quien miraba al publico desconcertado ante la potencia del venezolano. Seguidilla de ataques y una giro final a la cara del Coreano pasaba a la final a un Gouveia adoptado por la fanaticada española desde que se empezó a gozar el campeonato. Arlindo finalista auguraba para Venezuela algo grande y la inscribía en el Top del taekwondo mundial.
Indonesia a la final, luego de despachar a un chino de taipei, ya en el combate el venezolano se limitó a jugar de una forma que parecía fácil, mientras un gesto complice se hacía con su entrenador y padre de siempre. Arlindo campeón olímpico, Venezuela sí podía creerlo.
Gouveía trajo al país todo lo nuevo que podia hacerse al final de los años 80 y principios de los 90. En cada eliminatoria su espectacularidad deslumbraba. La velocidad impensable y la agresividad única, la cual combinada le dió oros panamericanos, centroamericanos, y el broche: CAMPEON OLIMPICO
Otro grande: Carlos Rivas
Ganaba con una facilidad espasmosa torneos panamericanos teniendo entre sus rivales a nada más y nada menos que a William de Jesus Cordoba, a quien derrotó, Sayed Nayen, el canadiense, a los coreano estadounidenses Han Won Lee y Hiong Lee, al cubano, Marcial Basanta, el colombiano Alvaro Vidal, entre otros.
Respetado y temido en los años 80 y principios de los 90. Idolo nacional y rey panamericano en 5 oportunidades, record que luego fue alcanzado por el niño de Cuba, Nelsón Saenz, Victor Estrada y Steven López, pero que en aquellos tiempos eran insoñables. Sí Carlos Rivas, el pentacampeón panamericano voló caretas por todo el largo y ancho panorama internacional que oliera a panamericano, pero también regó su veneno en 2 juegos centroamercianos y liquidó en la vez que participó en los juegos bolivarianos, siendo él quien diera a Venezuela la primera medalla oficial del tkd venezolano.
Rivas de técnica -aún perfecta- calificó a mundiales, pero siempre con la mala suerte de enfrentarse a coreanos. En el mundial de Corea, Kim Chul Ho, le hizo saber el nombre de la derrota, pero vino volando -término que usamos los venezolanos para decir cuando un competidor anda muy bien- de Corea para asistir a los Juegos Panamericanos del 91.
Allí le dió una lección de distancia al recio norteamericano, Han Won Lee. Ya marcado con las ganas de incursionar en el modelaje y la actuación se prepara para las olímpiadas de Barcelona donde lo llaman en 64 kilos, una división donde jamás compitió. Pues sus títulos fueron en 54 kilos, y en la Habana se apuntó en 58 Kg. La responsabilidad otorgada por el Comité Olímpico Venezolano, era esa o no ir, pues Venezuela estaba invitada en 54, 64 y un peso femenino (Adriana Carmona) quien a la postre ganaría bronce.
Carlos, con más dudas que la misma confianza que le acompañó en su gesta de 5 oros panamericanos, es fácil decirlo pero muy difícil hacerlo- se fue a Corea con su equipo donde se lesionó levemente la espalda. Entrenó como pudo, pero igual el compromiso de competir en una categoría totalmente distinta le rondaba sin querer en la mente. Salió con el turco Boyali, una máquina de 1,85 metros y de pegada y velocidad increible. Pierde el último combate de su vida. Carlos, conformado siempre con la de oro, esta vez le tocó perder mientras su amigo y compañero obtenía la gloria máxima, mientras a otro lado de la cancha Carlos veía entre sollozos sinceros la final de 58 kg, entre William de Jesus Cordoba (Mex) y Sayed Nayed (Can), con una nostalgia infinita, pues ambos habían sido derrotados por él.
Carlos Rivas alto en las categorías 54 y 58 para la época -ahora los taekwondistas de sas categorías incluso los hay más altos-, era estremadamente acertivo al contrataque. La patada diagonal en contra atque y todas a la cara en diversas circuntancias era el motivo de cuanto le temían. Pero su valor a la hora de competir contra los favoritos es a juicio de muchos el mejor valor de este insigne deportista venezolano.Su técnica impecable dejó huella, de los mejores que he visto. De velocidad envidiable y distancia perfecta, así era Carlos, y alguien tiene que decirlo a quienes no lo conocen. Rivas, modelo y actor, es también entrenador asistente de la selección nacional, junto con Arlindo Gouveia.
Sin desmerecer La gran pregunta es: Acaso, de Carlos Rivas, rey panamericano indiscutible de los 54 y 58 kilogramos de aquella época dorada hubiera asistido a Barcelona en 58 kg, Venezuela tuviera quizás 2 de oro?.
Es una hipótesis que surge como ya lo dije antes de unos datos lo que me obligo a preguntarme. No importa Carlos Rivas, siempre estará tu nombre de primero, aunque la olimpiada con que tanto soñaste llegó muy cerca de ti.
Nota: Carlos Hernández (periodista y atleta de alta competencia por 22 años en Venezuela).