El Viejo San Juan estaba dormido y lluvioso ayer por la mañana. De repente aclaró el cielo y asomó una estrella que alborotó las calles de la antigua ciudad al son de plena.
La estrella la cargaba Ineabelle Díaz y la bandeja era la bandera de Puerto Rico. La atleta de taekwondo encabezó la marcha de la delegación de Puerto Rico en una sonora marcha desde la Casa Olímpica hasta La Fortaleza, donde el gobernador Aníbal Acevedo Vilá abanderó la representación de la Isla para los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Desde la izquierda: la abanderada Ineabelle Díaz, el gobernador Aníbal Acevedo Vilá, Héctor Cardona, presidente del Copur; el jefe de Misión, José Méndez, y David Bernier, secretario del DRD. (Luis Alcalá del Olmo / PRIMERA HORA)
Las pleneras y el coro de los atletas transformaron la soñolienta mañana en una fiesta patria: "Llegaron los juegos, vamos todos a celebrar. Llegaron los juegos, Puerto Rico va a ganar". Según caminaban, la gente salía de las tiendas y los restaurantes o se asomaba por las ventanas para ver pasar la comparsa. Aplaudían y les gritaban para animarlos en su misión en los Juegos de Colombia.
"Honestamente (sólo pensaba) en todo el sacrificio que he pasado", dijo Díaz sobre los pensamientos que tuvo mientras caminaba enarbolando la monoestrellada.
La abanderada marchó todo el trayecto con una sonrisa que sólo cambió al entrar al jardín de La Fortaleza. Allí cayó en cuenta de dónde estaba. Detrás de Díaz caminaban cuatro atletas con una bandera gigantesca de Puerto Rico. La esgrimista Zacha Acosta era una de ellas. "Fue algo bien conmovedor", dijo Acosta. "Realmente, estar acompañada de los demás atletas, cargar la bandera y regresar a La Fortaleza fue una sensación extraordinaria. Ganas de llorar no me faltaron".
El son de plena continuó en La Fortaleza, evitando que decayera el entusiasmo de la marcha ante la tardanza del comienzo de la ceremonia. Finalmente llegó el Gobernador y entonces el abanderado de los pasados Juegos de 2002, Wilfredo "Cano" Vélez, comenzó el relevo de la bandera que finalmente entregó Acevedo Vilá en las manos de Díaz.
"Sé que ustedes, al igual que yo", dijo Acevedo Vilá, "se sienten honrados de que el símbolo más importante de nuestra isla descanse en las manos de nuestra distinguida atleta Ineabelle Díaz, que tanta gloria le ha dado a nuestra patria. Ineabelle es ejemplo de disciplina, lucha y voluntad; madre, talentosa atleta de alto rendimiento, administradora de su propia escuela de taekwondo y digno ejemplo de la mujer puertorriqueña".
"No hay la mínima duda de que nuestra bandera está en manos de una verdadera campeona", añadió después de que el atleta Lucas Benazar leyera el juramento de la delegación.
"¡Wow! Estoy bien contenta, bien emocionada... No hay palabras", manifestó Díaz. "Sí me ha llenado de mucha motivación y responsabilidad para los Juegos... mucha motivación. Poniendo a Dios por delante, vamos a dar el extra
Fuente: Primera Hora