30 de mayo de 2006--Era la chica de las platas y desde el viernes es dorada. Tres subcampeonatos europeos consecutivos contemplaban a Muriel Bujalance y en Bonn se ha resarcido de ser la segunda mejor de la clase tanto tiempo para pasar a ocupar la primera plaza del podio. El taekwondo es su vida, aunque la compatibiliza con sus estudios, y su constancia ha dado sus frutos. No era fácil.
Tenía rotos los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda y fue intervenida el 25 de octubre. La operación resultó un éxito, pero quedaba lo peor: la rehabilitación para llegar a tono al Europeo alemán de la pasada semana. Su lesión tiene un plazo de recuperación de seis meses; a los pocos días, campeona continental.
"Iba muy justa de tiempo", reconoce la deportista de Gelves desde Barajas antes de partir a Barcelona –"tengo exámenes y no puedo volver a Sevilla aún", dice–. "Lo más importante de la temporada y he conseguido el oro después de una lesión tan dura. Le doy las gracias a los entrenadores por confiar en mí sin competir. Me encontraba bien en los entrenamientos, pero sólo eso y creo que no se me puede pedir más", añade orgullosa.
Descanso, estudio y vuelta al trabajo la próxima semana es su planificación. Tiene en mente la Copa de Europa por equipos a comienzos de julio en Suecia, aunque "sin presión".
Muy cercana en el trato, Muriel recuerda que "he estado en cuatro finales seguidas consecutivas de un Europeo y por fin he logrado el oro. Hice cinco combates: el primero con Holanda, después con Rusia y Bosnia, la semifinal con Suecia y la final con Alemania. Estoy muy contenta porque en este campeonato es donde se consiguen las becas ADO –ya que no hay Mundial este año; en 2005 fue cuarta en Madrid– y se sufre mucho por obtenerla. Estaba muy nerviosa. Se pasa muy mal, sobre todo el primer combate, más que nada porque llevaba siete meses sin competir no sabía cómo respondería la rodilla. De hecho, el primero fue el que peor hice, luego gané incluso con diferencia".
La sevillana, que no se olvida de los fisioterapeutas por el mimo con su articulación para sanarla, estaba entusiasmada en Bonn. Ganó y encima estaba su familia: "Mi madre, mi hermano y mis tíos estuvieron allí viéndome. Fue increíble, aunque mi padre no pudo ir".
Fuente: Diario de Sevilla